Una Noche Fría (Parte I)

Tiempo de lectura: 5 minutos

Esta por morir el día.

La obscuridad ya viste las calles, las personas se han resguardado en sus casas. Los niños ya se encuentran en los últimos momentos de preparar su día siguiente.

El padre aun lee el diario de hoy. Que con cinismo le hace recordar las noticias que hoy ya han muerto. Y han ya pasado a ser parte de la historia de la ciudad, del país del mundo.

La madre se encuentra en la cocina preparando los alimentos del día siguiente, y al mismo tiempo echando un vistazo a las tareas ya hechas por los pequeños para que no tengan ningún contratiempo en el colegio.

En la calle, los que han quedado retrasados, apresuran su paso para llegar al calor de su hogar, apretando sus abrigos contra si mismos porque es una noche fría y con lluvia.

En las aceras, se mira como los tenderos recogen la publicidad y el mobiliario de sus negocios. Se preparan para cerrar después de un día lleno de altibajos por la clientela escaza o abundante que por momentos han tenido en sus locales.

Yo he llegado del trabajo desde hace horas. Termine de preparar todo lo que tenia pendiente en casa. Recalentar la comida congelada que adquirí para la semana y poder cenar y tratando al mismo tiempo de realizar un poco de aseo. buscando ese brillo que ilumine la obscuridad que avanza paulatinamente al correr el tiempo de los minutos de las horas.

Aunque está de más mi habitación solo la uso yo, y está prácticamente bien acomodada y presentable por si llegará a pasar esa visita inesperada.

Más ahora me pongo a escribir mis pensamientos. Recordando este día que ya tiene sus sonidos de agonía provocados por el verdugo del tiempo con su arma sin filo. «Los segundos»

Me acompaña fielmente mis muebles. Ese equipo de sonido que ya no sirve la unidad de CD, pero que en su mejor tiempo me otorgo la música para los mejores conciertos que pude ofrecer al mundo y que mis vecinos jamás supieron apreciar, el televisor que por más que hago malabares solo recibe la señal de un canal abierto y que después de la media noche nos ofrece infomerciales de productos tan maravillosos que a veces me reafirman que es un genio el inventor. Esperando que algún día sirvan, pero la idea es por mucho genial.

Y los tres pantalones y las 4 camisas que son parte del patrimonio que hoy tengo.

Dicen que la vida se disfruta sin apegos materiales concuerdo con ello, pero hasta el momento nadie me ha proporcionado un manual que me ayude a entender como disfrutar así la vida.

He escrito a varias editoriales solicitando un ejemplar, he leído revistas buscando un artículo que de los pasos exactos para esa felicidad perfecta. Y ninguna editorial me respondió y en las librerías más completas no encontré el libro en su lujoso empastado y mucho menos encontré el extenso o corto artículo en revista alguna.

Consulte con un matemático y por más álgebra y trigonometría que cálculo jamás pudo descifrar esa ecuación tan complicada.

También acudí con un doctor. y me dijo cuerpo sano en mente sana. y que ello me llevaría a disfrutar la vida de manera plena y sin los requerimientos materiales que hoy nos son necesarios.

Seguí su dieta escrupulosamente, bebi agua como nunca en mi vida, comí esas frutas, legumbres y verduras que siempre optábamos y le ofrecemos esa tregua silenciosa que nos llevaba a no acercarnos el uno al otro.

Y si, efectivamente me volví más sano. pero sin un kilo de felicidad.

En mi afanosa búsqueda también acudí con un médium y médium me lavo el cerebro, de ahí salí con 40 veladoras, 20 ramos de no se qué flores y 40 amuletos.

Hoy esos veladores me iluminaron. Si, aunque no lo crean me iluminaron pero la habitación cuando por falta de dinero me cortaron el suministro eléctrico.

Las flores resultaron tan olorosas que cada día en el trabajo me miraban como el yerbero oficial de la oficina o el sepulturero oficial de mi comunidad.

Y los amuletos colgados en cada rincón de mi habitación terminaron por quedar como superfluos adornos. Y el de mi cartera, cuando me asaltaron. Los ladrones gentilmente me lo regresaron expresando fuertemente «Te lo regresamos  para darte suerte» No podía más que reírme de mi desventura en aquel día.

Pero haciendo a un lado ese pesimismo por demás real y concreto.

Me estoy poniendo a tomar una bien preparada taza de café.

Y he encendido el último cigarrillo que me queda,

Mis dedos empiezan a escribir en el teclado, quieren expresar mi gran aventura de este día.

La noche de ayer, desee que el día siguiente (Hoy), fuera de lo más maravilloso. Para esto seguí las instrucciones de la Ley de la Atracción.  que básicamente se resume en piensa «POSITIVO».

Y después de casi un millón de repeticiones de» Mañana será un día maravilloso». Aunado a 2000 repeticiones de mantras tibetanos. Y después de dejar los corrales sin borregos por tanto contarlos y que les conté hasta las patas por el insomnio que padezco. Por fin me quede dormido.

desperté diciendo «Otro día.» «Agárrate que hay te voy..»

Y vaya que me tuve que agarrar me enredé en las cobijas y azote como res en rastro.

Pero me levanté y dije así es. «Caerse no es lo importante. lo relevante es levantarse.»

Con el corazón rebosante de valentía, mire el reloj y desafortunadamente se le acabo la batería y no sonó a la hora acordada. Solo se medió veían los números medio iluminados como diciéndome:

«déjame dormir no vez que esto a media carga» Mi corazón se doblego y le puse a su lado dos baterías relucientes, que le coqueteaban como diciendo poséenos reloj coqueto, somos tuyas. Absorbe nuestra energía. Pero Bahh el reloj estaba más que dormido. Y lo deje descansar. En la noche le haría el cambio de baterías.

Corría a la ducha se me hacía tarde para llegar al trabajo, y si no me apuraba el tráfico jugará contra mi tiempo y curiosamente siempre salía vencedor. Así que no podía apostar contra las posibilidades que no me favorecían.

Entro rápidamente a la ducha, hace un frío del demonio. Pero hábilmente abro la llave del agua caliente.

Ahora si frío «Estas derrotado.»

Dejo correr un poco el agua. Y salto valientemente a esa cascada liquida.

Brrrrrr se acabó el gas. Y el agua esta más que helada. Y la botella del shampoo me mira con su carita sonriente grabada con la sonrisa más burlona del mundo. Y mirándome y retándome con agua fría no hago espuma y por tonto te hare llorar los ojos. Tristemente así sucedió.

Y como no hay tiempo continuo la ducha. Titiriteando los dientes. Salgo me envuelvo en la toalla y aun tiemblo de frío, mis dientes. castañean de frío, pero esa es una ventaja me es más sencillo cepillarme los dientes. Ni con cepillo eléctrico hubiera quedado mejor.

Me propongo a vestirme. Pero cual es mi sorpresa al verme sin una camisa planchada. Me olvide por completo de esa actividad.

Saco mi plancha y la conecto. preparo el escritorio y lo convierto en una mesa de planchado en pocos segundos.

Trato de ahorrar tiempo y mientras la plancha se calienta un poco, me apresuro a vestirme con el resto de la ropa.

¡Listo!

Volteó para planchar y SORPRESA.

Mi plancha es automática, ya esta planchando mi camisa, pero el termostato hizo de las suyas.

Ha dejado una marca amarilla en forma de V invertida.

No me da tiempo de encontrar otra camisa. Así que medio plancho la camisa. y busco un sweater que esconda la evidencia de la osadía de mi plancha.

Hablando de vestimenta estoy listo.

Miro el reloj y aun me da tiempo de tomar un rápido desayuno.

Miro en la alacena y encuentro unas Zucaritas de Kellogs. Saco del frigorífico la leche descremada y deslactosada para gente intolerante a la misma como yo.

Me hago de un tazón y sirvo una generosa porción de leche. Y por consiguiente rocío esas zucaritas tan sabrosas.

Sin darme cuenta el empaque queda frente a mi al sentarme. Y en algún momento me quedo mirando.

Ese Tigre Toño. Se burla de mí. Con su sonrisa de marca de dentífrico popular.

«Hey Amigo Ten un buen día» «Saca la Garra» parece decirme.

Y yo con mi mente diabólica le regreso los buenos deseos. «OJALÁ TE DEN EN TODA TU ZUCARITA» El Choco krispis y el Frutilupis.

Termino mi desayuno….

Continuará….

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Gerardo Zamora

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